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Tips para el fin de semana

Es fin de semana….

Para muchas mamis, llegar al fin de semana es un alivio porque desean pasar más tiempo con sus hijos, con su familia y descansar un poco, llegado el momento la realidad es diferente y para otras son días de estrés.

El solo pensar en los quehaceres de la casa, cuidar de los niños y hacer la compra, les provoca  desánimo, aburrimiento, nerviosismo y negativismo. Planeas un montón de cosas y actividades que debes realizar y no queda nada de tiempo para ti, ese precioso tiempo que tanto ansias durante toda la semana. Aquí está la clave, en reorganizar nuestro tiempo y gestionarlo adecuadamente, tanto que nos quede tiempo para nosotras y para nuestros hijos, probablemente creas que esto es casi imposible y el primer pensamiento que viene a tu cabeza es “No soy una super mamá”, “no puedo con todo”, “hay mucho por hacer en casa” si pensamos así, evidentemente no podremos gestionar nada, a veces se prioriza más las tareas del hogar que el verdadero disfrute del día, anteponemos las cosas pendientes, las multitareas y el fin de semana pasa volando, cuando nos damos cuenta ya es domingo por la noche, estamos a unas horas de empezar una nueva semana, así la vida se nos hace una monotonía, estamos cansadas, agobiadas y estresadas,  los hijos y la familia lo notan, son energías y emociones que a través de gestos y actitudes se transmiten.

¿Qué hacer para tener un buen fin de semana?

  • Elabora un plan con un listado de actividades que deseas realizar, selecciona tus prioridades. Si estás cansada, la cabeza en blanco y no tienes ningún plan no tendrás ganas de hacer nada, solo desearás llegar a casa y tumbarte en el sofá, terminarás viendo una peli o programa que ni te llame la atención, estarás con los nervios de punta, al primer ruido o queja de tus hijos, echarás gritos por toda la casa, regañando con todos. Como las mamás no tenemos tiempo muerto, aún  si tenemos toda nuestra mente saturada, aprovechemos el viaje en el metro o el autobús para escribir en nuestras notas o libreta las actividades del siguiente fin de semana, así una parte ya has reorganizado.
  • Duerme más y descansa bien. Imagina tener puesto el despertador a las 5  o 6 am todos los días y acostarte el viernes pensando en madrugar para ir a trabajar el sábado, otra mañana más que te levantas agotada. No hay nada más relajante que dormir una horas extra, despertar descansada y con buenas energías, dejar también que los niños duerman un poco más, es importante la flexibilidad y tolerancia en fin de semana.
  • Practica tu Hobby. Si eres apasionada al deporte, escribir, leer o simplemente tomarte una taza de café viendo algo de tu agrado o leyendo el periódico, es el momento perfecto para aprovechar antes que los niños se pongan en pie y empiece el bullicio, peticiones y actividades del día.
  • Apártate de las pantallas y el móvil. Aunque no creas consume una gran parte de nuestro tiempo, es un ladrón del tiempo y de nuestro disfrute a  no ser que tengas planeado conectar con amigas, leer, escribir o comprar entradas para el cine o hacer una reserva en un Restaurante para una cena especial ya sea con la familia o solos tu y tu pareja, de otro modo no es necesario.
  • Momento especial para ti y tu pareja. Muchas veces la rutina del día  a día, el trabajo y los hijos les hacen olvidar que antes de su existencia estaban tu y tu pareja. Quizá con la llegada de los niños la vida se haya convertido en algo caótico y una monotonía, los niños agotan es parte de la vida familiar, pero debemos esforzarnos por encontrar el punto medio y continuar alimentando el amor, la pasión y la vida social como pareja. Al principio hacían todo juntos y se dedicaban el uno al otro, con el pasar del tiempo cada uno organizó su día por separado y la rutina se apodera de la relación. Dedicarse exclusivamente a vosotros trae muchos beneficios como: tener una mejor y mayor comunicación, más conexión, fortalece el matrimonio o la relación e incluso la vida sexual.

Si realizan actividades que implique gastos económicos, míralo como una inversión. Al final, verdaderamente merece la pena invertir para ofrecerles a nuestros hijos un hogar feliz.

  • Busca un hueco para reunirte con tus amigas. Con nuestra maternidad no ha terminado nuestra vida social, solo ha cambiado. Las reuniones entre amigas son necesarias, nos aporta vitalidad y buenas energías, nos ayudan a reducir el estrés, a llevar mejor los problemas y nos hace sentir bien.

¿Cómo esperan los niños el fin de semana?

Ellos, desean ser libres, volar como el viento, jugar con papá y mamá, descubrir en familia y aprender todos a la vez. A veces es difícil disfrutar viendo tanto por hacer, pero ese disfrute es esencial para tus hijos, ellos lo necesitan, necesitan percibir buenas energías y estar seguros que los papás también desean estar con ellos a pesar de tanto por hacer.

¿Qué puedes hacer por tus hijos?

  • Abrázalos hasta tocar el alma. Necesitan ser amados y que se les demuestren con hechos.
  • Pon muchas dosis de amor en los alimentos que vas a preparar y procura que todos se involucren, a los niños les atrae y se divierten preparando sus propios alimentos y colaborando con sus padres.
  • Que el respeto, cariño y complicidad entre cónyuges sea visible para tus hijos y que lo puedan notar, les proporciona estabilidad emocional y son felices.
  • Esfuérzate en dar lo que deseas recibir de ellos, aunque algunas o muchas veces no veas tu recompensa. El tiempo te dará el privilegio de ver a tu familia unida, buenos hijos, hermanos, estudiantes, amigos, etc. Tu papel es fundamental en la construcción de tu hogar.
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Bebé en casa-Cambios por la Llegada de un bebé

Mamamorfosis hasta el final

Lo que tanto anhelamos ha llegado por fin. Pero… Existe siempre un pero, aunque mucho nos hemos mentalizado y hemos tomado consciencia de todo los cambios que implicaría la llegada de nuestro bebé, asumir la realidad nos cuesta como todo en la vida. Tranquila, no te agobies o desesperes, no te culpes ni te frustres por no hacerlo como esperabas o planeabas, no todo puede ser perfecto, no tenemos el control de todo; así que a respirar lentamente, tomarte las cosas con calma te ayudarán. Pídele a tu pareja o familia que te colaboren, sé sincera y exponles cómo te sientes si realmente tienes una familia comprensiva, hay casos que es difícil expresar esto para no herir sus sentimientos, especialmente a la familia política, si ese es tu caso, habla con tu pareja y que sea él quién les transmita el mensaje. Quizá no te apetezca recibir visitas en el hospital, estás en tu derecho, evita hacer las cosas solo para agradar a los demás, tómate la libertad de estar a gusto en tu recuperación, no siempre deseamos estar rodeado de personas en esos momentos en que el malestar aún no ha pasado y los cambios hormonales nos invaden, quizá no te apetezca arreglarte para recibir visitas o escuchar los comentarios imprudentes que puedan desagradarte o simplemente quieres descansar, dormir un poco, sentirte mimada y arropada por tu pareja o alguien especial. 

La alegría de tener a nuestro bebé en brazos nos da fuerza para soportar el dolor y recuperarnos pronto, pero existen muchos casos que es al revés, podemos estar más sensibles emocionalmente e incluso sufrir la famosa depresión post parto, si esto te sucede busca ayuda lo antes posible y abre tu corazón para recibirlo. No olvides que hay una criatura que te necesita, que no puede valerse por sí misma, que depende de ti, de tu fuerza, de tu amor, de tu dedicación y de tu tiempo. Estos momentos son cruciales también para nuestra salud emocional, experimentamos sentimientos encontrados, es normal que te agobies y hasta llores por cosas pequeñas que aparentemente en ese instante nos parece grande, no te preocupes tanto, eres una mamá que acaba de dar a luz y cada madre vive sus experiencias de manera particular; por tanto, nuestras experiencias no son comparables.

Los días irán transcurriendo y poco a poco te irás reponiendo de todo, paciencia y mucho ánimo. 

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Adaptación a Nuestra Maternidad | Hablando de bebés

Hablando de bebés

Bueno, ahora estamos de regreso a casa, dejamos el hospital y bebé en brazos tenemos que recuperarnos en casa y experimentar nuevas experiencias. Sí, nuevas experiencias, aunque tengas más hijos, los niños no son iguales, no sé comparan, tienen sus propias necesidades y precisan un cuidado singular según esas necesidades, por supuesto que no se puede aislar ni ignorar a los otros hijos; es más, está experiencia es un compartir para todos los miembros del hogar; por tanto, tendrás que aprender a gestionar adecuadamente y de manera equitativa los cuidados para cada hijo.

No te agobies pensando en lo difícil de la situación, claro que no será fácil, poco a poco aprenderás a manejarlo, confía en tu instinto maternal y en ti misma, siempre que tengas dudas o la situación te supere busca ayuda, si no es por el lado familiar, habrá alguien que te eche una mano. 

Ten paciencia contigo, aún nos acompaña las turbulencias emocionales, cuida tu estado emocional sobre llevando la rutina diaria con tranquilidad. Lo que las madres vivimos nuestros bebés lo viven también, nuestro estado de ánimo les afecta. 

No es el momento de hacer cosas, sino enfocarte en ti y en el cuidado del bebé, míralo como una oportunidad para disfrutar de tus hijos, no la desaproveches, de aquí a poco cuando te incorpores a tu jornada laboral o inicies un nuevo empleo, tu bebé tendrá que ir a la guardería o será cuidado por terceros, ya no podrás achucharle cada que te lo pida con su llanto. Lo que tenemos debemos disfrutarlo, a pesar de no siempre desearlo, hay tiempos en que no nos apetece nada, ni siquiera disfrutar a tus hijos, no por eso eres mala madre, también debes comprenderte y no culparte, ten paciencia de ti misma. 

Las orientaciones de la matrona o profesionales de la salud nos viene bien, asistir al grupo de madres en lactancia nos aporta liberar emociones escondidas y expresarlas, así como aprender con respeto las experiencias de cada madre. Hay días en que probablemente no quieras salir de casa y solo pidas a gritos o en silencio, descansar, dormir un poco y encontrar tu propio espacio, si eso te hace falta ten ese momento, y si tu situación no te lo permite, espera un poco y en cuanto veas la oportunidad, aprovéchalo. 

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Recta Final del Embarazo

Mamamorfosis a los 40

Mamis, estamos en la recta final. Se aproxima el día del parto y del alumbramiento.

La mayoría de las embarazadas coincidimos en lo difícil que se nos hace estas últimas semanas, experimentamos emociones encontradas como el miedo al dolor del parto y el deseo profundo de tener a nuestro bebé en brazos, en vernos cara a cara, tocarnos y llenarnos de amor. No dejes pasar estas semanas a la ligera, comunícate con tu bebé con más frecuencia, juega cuando se está moviendo, háblale, canta para ella y a través del masaje de tu barriguita expresale tu amor, seguramente recibirás la respuesta. 

Continuamos con las últimas revisiones, las analíticas, quizá la última ecografía. Es importante visitar el paritorio del lugar dónde darás a luz, cuéntale a tu ginecóloga, matrona o médico de cabecera tus temores, seguramente te explicarán sobre el tipo de parto que tendrás, te darán opciones una vez hayan valorado tu gestación y las posibles complicaciones que se pudieran presentar, sea cual sea tu caso confía en las manos de los profesionales y piensa que todo merece la pena mientras tengas a tu bebé en tus brazos sano y salvo. 
Día a día percibimos que el tiempo pasa más rápido, el día se aproxima y muy pronto estaremos abrazadas a nuestro bebé, piel con piel, por fin podrás besarle, embriagarte de su olor de recién nacido, mientras él o ella también experimentará cosas nuevas del mundo exterior, un mundo desconocido, obligado a desarrollar sus anticuerpos y poner más en acción sus defensas para protegerse de enfermedades o cualquier riesgo que pueda dañarle, necesita de mucho cuidado y amor, necesita sentirse amado para estar seguro y a salvo, al mismo tiempo se cortará el famoso cordón que nos une y nos hace ser uno solo. Pienso en esto y quizá me pongo un poco nostálgica, sentir esa pequeña tristeza no es nada malo, es normal, ahora pasamos a otra etapa. 
Estás últimas semanas o días comparte con tu pareja y familia esta experiencia al máximo, aunque tuvieras otro embarazo no volverán a pasar por lo mismo, cada experiencia es distinta. 
Notarás que tu bebé se mueve como un terremoto, mientras te relajas se pone activa, es un poco incómodo, pero nada inaguantable. Seguramente por las noches duermas mal o no duermas, el dolor de lumbares y las ganas constantes de orinar interrumpen nuestro precioso sueño, hasta realizar caminatas nos resulta más difícil, nuestro bebé ha crecido, estira sus piernecitas, bosteza, mueve sus manitas pequeñas y como tampoco tiene espacio, hace lo que puede, ambos debemos comprendernos con amor, debemos desarrollar esa capacidad de empatía y comprensión para entendernos y no sólo pensar en nosotras y en las incomodidades que estamos viviendo; sino en lo que los bebés pasan también. 
Es hora de preparar el bolso pañalero del bebé y el bolso para la mami para el día tan esperado, que no falte nada. La matrona nos dará el listado de las cosas que debemos tener preparados y no esperar el último momento. Si bien es cierto que tenemos una fecha aproximada de parto, este se puede adelantar, a no ser que ya tengas programada el parto por cesárea, en ambos casos debemos ser precavidas. Si por alguna razón se te pasó acudir a la matrona para que te explique qué cosas llevar, búscalo e infórmate a través del Internet.

Este es el listado de las cosas que yo preparé para el día esperado:
Listado para el hospital – 

Madre:

1 bata abierta

1 pijama tipo camisa y pantalón o pijama de lactancia

2 pantalones premamá que se pueden utilizar para la salida del hospital. Recuerda, que la barriguita aún no quedará plana, la seguiremos teniendo abultada; por tanto, los pantalones premamá nos seguirán valiendo. 

2 camisas o blusas con botones que nos faciliten la lactancia. Algo abrigado por si te toca dar a luz en invierno u otra estación del año. 

2 Sujetadores de lactancia

Braguitas pos parto

2 paquetes de compresa pos parto

Disco absorbente de lactancia

4 pares calcetines

1 pantuflas

1 chancla de ducha

1 toalla, aunque el hospital te proporciona, quizá quieras usar la tuya.

 Kit de maquillaje para vernos guapas aún en el hospital, no tenemos porqué mostrar cara de angustia, pasar un brillo en los labios y el pelo peinado marca la diferencia. En lo personal, me apasiona verme bien y estar arreglada, probablemente a partir de ahora quedará poco tiempo, siempre podemos apañarnos en la organización y gestionar mejor nuestro tiempo.

 Kit de higiene, cepillo de dientes, pasta, peine, desodorante, shampoo, suavizante de pelo, secador. También el hospital te proporciona algunas cosas, vuelvo con lo mismo, prefiero lo que habitualmente uso.


Para el BEBÉ

5 mudas de ropa completa para diario. Cada ropita en una bolsa individual (si puedes pegar una pegatina con el día escrito, mucho  mejor) camiseta interior tipo bodies, pantalón, guantes, gorrita, patucos, pijama de invierno/verano, jersey, baberos y  2 o 3 pañales que ya estén dentro de la bolsa individual. Así facilitamos el trabajo a las enfermeras y además depende cómo organizada seas con tus cosas y lo que realmente deseas  que le pongan el día del nacimiento y los siguiente días.

1 paquete de pañales desechables por si te lo piden y no tengas que estar enviando a comprar, siempre es mejor anticiparnos.

3 Mantitas/ 2 para el hospital y una caliente para regreso a casa

Para el aseo del bebé

Aceite o leche limpiadora

Jabón neutro

2 esponjas suaves para bebé

Cremita para el cambio de pañal

1 paquete de toallitas húmedas desechables

Colonia de bebés y peine o cepillo suave

Una botellita de alcohol de 70º, para curar el ombliguito, si te lo piden en el hospital, chupete con su porta chupete, biberón por si acaso. 
Además de la ilusión que nos hace tener todo preparado no podemos olvidar la bañera, sus toallas, la cuna y el cuco para la salida del hospital. El momento de la ducha es un momento especial, nos permite  interactuar con nuestro bebé. La cuna, preferiblemente una cuna colecho que le proporcione seguridad y evitar que duerma apegado a los padres cubierta de mucha colcha, almohada, cojines que le puedan producir una muerte súbita o ahogamiento. Del cansancio y sueño se nos puede pasar estar pendiente que no tenga más de lo necesario en su cuna, esto es opcional y una decisión personal, ambos padres debéis decidir si queréis usar algún tipo de cuna, sobre este tema hay mucho que debatir. Recomiendo que mientras sea pequeñito una minicuna colecho le vendría bien, posteriormente si deseáis  podéis pasarle  a una cuna un poco  más  grande y luego a su habitación para que haya más intimidad y privacidad entre lo padres, este proceso se puede realizar de manera progresiva, a veces somos los padres los que no queremos desprendernos de nuestros hijos y subestimamos su capacidad de aceptación a nuevos cambios, hay mucho que aprender de ellos.

Cada vez aparecen más accesorios útiles para bebés, pero si estás economizando tus gastos hay cosas que no son muy necesarias, es bueno comprar lo que realmente se va usar y se le va a sacar provecho a cada gasto que invertimos. 

Recuerda, los padres debemos estar pendientes de no caer en el agotamiento y rutina que implica el cuidado de un bebé y olvidarnos como pareja, necesitamos tiempo para los dos y retomar la intimidad, dedicación y amor conyugal. Si los padres no descuidamos esta parte, tenemos más opciones de brindar a nuestros hijos esa estabilidad emocional y el hogar deseado para ellos.
 

El Tercer Trimestre- EMBARAZO TRIMESTRE A TRIMESTRE

Mamamorfosis a los 40

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Vaya, el tiempo ha pasado y quizás no lo has notado si has estado enfocada en el desarrollo de tu bebé. 

Este trimestre es un trimestre de cuidados para evitar partos prematuros o complicaciones. 

Tendrás que seguir con tu agenda habitual de visitas periódicas a los especialistas que llevan tu embarazo. Si estás trabajando y presenta riesgos para ti y tu bebé, es importante que te informes con tu médico de cabecera, el ginecólogo o en todo caso con la mutua de tu empresa o con la empresa en sí, para que puedas solicitar una baja por riesgo laboral. Algunas veces, tu mismo médico puede considerar tu baja si realmente valora el peligro por el puesto de trabajo que desempeñas y, en la mayoría de los casos la empresa debe valorarlo y solicitar a la mutua una evaluación de riesgo laboral en la gestante. No tengas miedo de perder tu trabajo, porque no será así, ten presente que tienes derecho y nadie puede discriminarte por tu estado. Si te sientes bien y tu trabajo no representa ningún problema, puedes continuar hasta el momento que veas que ya no puedes. Posteriormente infórmate en la seguridad social para tu baja por maternidad, el periodo de lactancia, el tiempo que te corresponde y todo lo relacionado a tu situación. 

Este trimestre debemos tener mucho cuidado con la famosa diabetes gestacional, suele presentarse por los siguientes motivos:

  • Cuando superamos los 25 años de edad 
  • Antecedentes médicos, familiares o personales, si algún familiar de primer grado como tu madre, padre o hermanos tienen diabetes del tipo 2, incluso cuando antes del embarazo eras propensa a tus subidas de azúcar o si en algún embarazo anterior sufriste de lo mismo. 
  • Sobrepeso, si tu masa corporal es inferior o superior a 30
  •  Según estudios especializados en la materia aseguran que por razones que no están claras, las mujeres de origen afroamericano, hispánico, indígena estadounidense o asiático tienen un riesgo mayor de padecer diabetes gestacional. Tranquila, se puede ayudar a controlar la diabetes gestacional consumiendo alimentos saludables, realizando ejercicio y, si es necesario, tomando medicamentos.
  • Controlar el azúcar en sangre puede evitar un nacimiento complicado y mantener tu salud y la de tu bebé. Los especialistas afirman que, durante el embarazo, es normal que haya un leve aumento del azúcar en sangre después de las comidas. A medida que el bebé crece, la placenta produce cada vez más hormonas que contrarrestan la insulina. En la diabetes gestacional, las hormonas de la placenta provocan un incremento del azúcar en sangre hasta un nivel que puede afectar el crecimiento y el bienestar del bebé, todo se puede controlar si ponemos de nuestra parte. Lamentablemente a mi me tocó padecer de diabetes gestacional a partir de este trimestre. Durante el primer mes de los controles de perfiles de glucosa lo llevé bien, pero aun con la dieta el azúcar fue en aumento, me tuvieron que tratar con insulina y después de 15 días subir la dosis y la aplicación de más insulina, para ser sincera me estresé un poco, especialmente cada vez que usaba el glucómetro y veía que en vez de nivelarse o bajar subía la glucosa, en fin, esto es así. ¡Animo! A seguir con más controles y poniendo buena cara a nuestra recta final.
  • Notarás que estás más cansada, quizá ya no duermes igual, te agobias con frecuencia, la barriguita crece más rápido y las molestias se notan más a menudo, no te desesperes, es parte del proceso, piensa que esa bebé está pasando lo mismo que tu, para el bebé tampoco es fácil, ya no tiene tanto espacio, no puede hacer sus piruetas y juguetear en tu tripita como cuando estaba más chiquita(o), madre e hijos estamos en ese proceso. Es hora de comunicarnos con el bebé, podemos aprovechar para interactuar puesto que nos escuchan y reconocen nuestra voz, qué alegría, ¿verdad? 

A nivel hormonal he notado cambios en mi temperamento, no sé si también te pasa, estuve más sensible y con casi nada de paciencia, me enfadaba con facilidad y por la frustración me hechaba a llorar. Si a ti también te pasa, háblalo con tu pareja e hijos para que te puedan ayudar, comprender y no se sientan mal por ello. Algunas veces, nuestro lenguaje no verbal o las malas contestaciones nos pueden jugar una mala pasada, es importante examinarnos y reconocer que necesitamos más ayuda de lo necesario, también debemos esforzarnos para que esto no suceda con frecuencia por el bienestar de nuestro bebé. Recuerda, nada es misión imposible, si ponemos de nuestra parte lo podemos lograr.

Una vez que nazca, echaremos de menos estos meses y cada experiencia que estamos viviendo, por eso no lo podemos desaprovechar. No olvides que después del nacimiento vendrán otros desafíos.

Nuestro Segundo Trimestre- EMBARAZO TRIMESTRE A TRIMESTRE

Mamamorfosis a los 40

¡Muy bien! Hemos empezado el segundo trimestre, lo más difícil ya ha pasado, menudo susto nos llevamos algunas veces, especialmente cuando ya vivimos experiencias de pérdidas de embarazo. Debemos tomarnos las cosas con calma, seguramente que las náuseas aún están presentes, a mi me pasa, las tengo muy a menudo, quizá seis o siete veces al día, mi sentido del olfato se ha disparado de tal manera que huelo absolutamente todo y es la justificación perfecta de mi organismo para rechazar los alimentos, nos han orientado sobre nuestra alimentación y los tipos de alimentos que debemos tomar y  aquellos que no. Por tanto, no hay excusa.

Entiendo que a veces se pasa muy mal, las náuseas y los vómitos son insoportables, en mi caso tuve que estar en reposo con las piernitas sobre los cojines por algunas semanas más. Reconozco que al ser una mujer activa e inquieta no podía quedarme en el sofá sin hacer nada, pero el solo hecho de pensar que si no obedezco las indicaciones de mi médico pudieran alterar mi embarazo, me hizo ser una embaraza obediente.

Al entrar al cuarto mes, experimenté distintos cambios y gustos. Mis antojos se enfocaron solo en verduras y frutas, generalmente los de color verde, empecé a rechazar el agua, no lo podía soportar, me provocaba vómitos más de los que ya tenía, ni modo, hay que beberla, es muy importante hidratarnos, debemos esforzarnos por alimentar bien a nuestro ansiado bebé.

Nuestro bebé se va desarrollando cada día, quizá aún no has sentido sus primeros movimientos. En el primer trimestre suelen moverse de manera involuntaria, yo lo sentí a la semana 12 y luego paró hasta aproximadamente la semana 17. Como estoy enfocada en cada experiencia, recuerdo con exactitud el día y la hora de su primer movimiento claro, fue un viernes a las 18:15 mientras tomaba una merienda con mis compañeras de trabajo, fue algo precioso que sentí, ya me imaginaba lo mayor que se hacía en mi vientre, que de alguna manera se estaba comunicando conmigo diciéndome, mamá estoy aquí, creciendo, mira como me muevo, tengo mucho espacio, aun soy pequeña…  esto es fantástico, nos volvemos más imaginativas. Estos momentos intenta apuntarlo en tu diario de mamá morfosis para que un día lo puedas recordar junto a tu criatura cuando haya crecido, alimenta en nuestros hijos su estima, es saludable. A ellos también les hace ilusión conocer de la boca de sus padres las experiencias que ambos vivieron, aunque nuestros hijos no recordarán nada de cuando estaban en nuestro vientre.

Aquí viene la transformación de nuestro cuerpo, quizá tenemos más energía y menos cambios de humor, probablemente nuestras hormonas se están ajustando. seguramente ya vamos notando la subida de peso, es aconsejable no subir más de lo recomendado, puesto que una vez que nazca nuestro bebé, si hemos aumentado mucho peso, bajarlo costará más, es importante cuidar nuestro cuerpo, forma parte del amor propio. Este es el trimestre de ir viendo nuestra ropa de maternidad, es bueno que puedas presumir de barriguita, siéntete feliz y orgullosa por llevar una criatura dentro de ti y demuéstralo, ponte ropa cómoda, aun con la tripita nos podemos ver guapísimas, hay un brillo especial en nuestros ojos y un semblante distinto en nuestro rostro.

  • Acércate a tu pareja, llénale de amor, no solo pensemos en nosotras, en sólo recibir atención y cuidados, también es el momento que lo libido vaya en aumento, no te prives, si hay alguna molestia consulta con el profesional que te asiste.
  • Ya que la tripa va ir en aumento, nuestra piel al estirarse está expuesta a sufrir las tan temidas estrías, dependerá también del tipo de piel y si hemos aumentado de peso más de la cuenta, antes que esto aparezca puedes prevenirlas usando cremas hidratantes y aceites corporales, de todos modos, háblalo con tu comadrona y cuando vengan los picores evita rascarte agresivamente. Particularmente odio las estrías y por ello pongo mucho énfasis en hidratarme con aceite de almendra o crema hidrante Rosa mosqueta.
  • Evita exponer tu rostro al sol y usa un protector solar adecuado, probablemente aparezcan las manchas en la cara, irán desapareciendo una vez haya nacido nuestro bebé.
  • Durante la semana 16 hasta la semana 20, sufrí a diario los famosos calambres, a veces en las dos piernas al mismo tiempo, especialmente por las madrugadas, todo esto es parte de los cambios que nuestro cuerpo está sufriendo por la presión que nuestro bebé en crecimiento ejerce sobre los nervios y los vasos sanguíneos que llegan a las piernas, por ello es mejor dormir de lado que de espaldas. En ocasiones sufrimos de hinchazón en los tobillos, manos y cara, nuestro cuerpo retiene más líquido para el bebé y nuestra circulación sanguínea es más lenta. Gracias a Dios no se me hincharon las piernas, pero se nota mi cara redonda.
  • No podemos olvidarnos del dolor de espalda, pelvis y caderas, a veces es necesario parar, descansar y relajarnos, nuestros huesos se están moviendo preparándose para el parto. Tampoco te olvides hacerte las revisiones con el dentista, trimestrales o cada dos meses, nos descalcificamos, por eso ocurre el sangrado de encías, hay que cuidar nuestra higiene bucal y evitar que se aflojen, a todo esto se suma, el aumento de acidez, las congestiones nasales entre otros. Ahora bien, cada cuerpo lo experimenta de distinta manera, hay síntomas que ocurren por regla general y otras no.
  • Acuérdate de relajarte, escuchar música, realiza respiraciones  profundas y lentas, si puedes permitirte hacer ejercicio como pilates, natación, yoga y caminar, mucho mejor. Dentro de todo, este trimestre es un poco más ligero.

El Primer Trimestre – EMBARAZO TRIMESTRE A TRIMESTRE

Mamamorfosis a los 40

Cuando recibes la noticia de un embarazo, especialmente si lo has esperado y deseado como en mi caso, realmente la felicidad te inunda, supera las tan habituales molestias del primer trimestre: náuseas, vómitos, falta de apetito en muchos casos, y cualquier otra molestia; cada cuerpo y cada mujer lo vive y sobre lleva de una manera distinta. Abraza esta etapa nueva y preciosa que estás viviendo, disfrútalo a pesar de todos esos malestares.

Es importante mantener el secreto por un tiempo más, sabemos que es un trimestre delicado y de mucho cuidado, después que ha pasado el peligro puedes gritarle al mundo entero que un nuevo integrante viene a llenar de luz esta tierra y a formar parte de el. Por tanto, esfuérzate por seguir todas las indicaciones que tu ginecólogo y/o matrona te indique, cuida tu estado emocional y tu salud por el bienestar de tu bebé, que esa alegría irradie tu ser desde adentro(tu corazón) hacia afuera, que se muestre en tu rostro, en tu sonrisa y en tus ojos, no tenemos porqué vivir como algo espantoso e insoportable o traumático, un pequeño ser va tornándose una criatura divina que llenará de alegría tu hogar, debes recibirlo con los brazos abiertos. Además, es parte de la gestación todos estos cambios que nuestro cuerpo empieza a vivir, también es el precio que debemos pagar con amor por la dicha de ser madre. Tu alegría y el disfrute durante todo este tiempo hará que tu bebé nazca realmente seguro y amado.

Desde el vientre se va transmitiendo seguridad a los hijos para que logren una estima sana. 

  • No esperes que los demás te arropen, arrópate tú y lo demás vendrá como algo añadido. 
  • Habla con tu pareja para transmitirle que necesitas de su apoyo, no le aísles, ambos debéis vivir esta etapa fabulosa, hazle partícipe de todas tus emociones, ellos al igual que nosotras empiezan a sentir el embarazo, no de la misma manera; quizá  un embarazo emocional. Aunque no padezcan esos malestares en sus cuerpos, su cabeza se llena a la vez de muchas preocupaciones e ilusiones, a veces no saben cómo entendernos y complacernos por las turbulencias emocionales que pasamos, es bueno que también les comprendamos y nos acerquemos mucho más para sentir y vivir esta experiencia juntos. Recuerda, un hijo no debe ser tratado como una propiedad legítima y exclusivamente de la madre por el hecho de haberlo llevado en el vientre y haber padecido el embarazo, el parto y los cuidados que conlleva un recién nacido, haciéndole sentir a nuestra pareja menos o en segundo plano, ambos somos responsables y ambos debemos amarlo y protegerlo, debe desarrollarse, nacer y crecer en un ambiente estable y sano. Los bebés no pidieron venir al mundo, de tal manera como lo hemos soñado y esperado, debemos hacer todo lo posible porque estén bien y sean niños y niñas felices. 

¿Qué pasa por nuestra cabeza maternal a esta edad? 

La edad nos ayuda a mirar desde otra óptica estos meses de embarazo y la maternidad en sí. Si bien es cierto, que el miedo trata de apoderarse para asustarnos en cómo le educaremos, si tendremos paciencia para todo lo que implica la crianza de un niño, si estaremos preparadas para enfrentar junto a nuestros hijos la tan temida adolescencia y los años no pasarán desapercibidos, quizá estemos en la menopausia cuando eso suceda, en fin… Muchas dudas y preguntas. Por otro lado, la edad nos permite tomarnos con más calma todas las incertidumbres, a mirar y vivir cada día con más madurez y responsabilidad, conscientes de todo lo que nos espera y dispuestas a darlo todo en este nuevo reto. Las dudas y el miedo no nos pueden paralizar, a nuestra edad no podemos dejar de vivir al máximo y con intensidad la maternidad. Los tiempos difíciles vendrán, es parte de la humanidad, piensa que podrás afrontarlo, es sumamente importante asimilar lo antes posible que toda una vida cambia, la de la madre, el padre, los hijos y toda la familia, cuanto antes lo asimiles, mejor. Cada mujer, madre y familia es un caso particular y las experiencias no tienen por qué ser idénticas ni similares. Tú eres tú y seguramente que cuentas con herramientas que te ayudarán a salir de cada circunstancia difícil, créetelo. Aprende a vivir un día a la vez, cada circunstancia y cada momento con todos sus matices y sus altibajos. Evita tener una visión negativa y distorsionada de este nuevo desafío.

No mencionaré en este post todos aquellos malestares que ya los conocemos, emociones y cambios que experimentamos en nuestro cuerpo; sino, qué hacer para que continúe creciendo nuestro regalo de Dios.

¿Cómo debemos cuidarnos? 

El primer trimestre, es una etapa de mucho cuidado para el embrión, empiezan a formarse los órganos, una etapa invisible pero fantástica. También es la fase más delicada dónde se puede llegar a perder un embarazo por distintas causas. Por tanto, dependerá de nuestro cuidado extremo en cuanto a alimentación, llevar una dieta equilibrada para embarazadas, cuidado de nuestro cuerpo, la salud y acudir a las revisiones periódicas con nuestro médico de familia, ginecólogo habitual, comadrona o el profesional especializado que hayas elegido, no te olvides preguntar todas tus dudas e inquietudes. A la menor sospecha de que algo anda mal, visita a tu médico habitual o vete al centro de urgencia, no esperes que pasen los días, en este trimestre debemos tomar todas las precauciones necesarias.

MATERNIDAD A LOS 40

Metamorfosis de la Maternidad
He tenido que orientar y escuchar a algunas mujeres que anhelaban ser madres y sin embargo, les embargaba el miedo y en ocasiones la frustración por las veces que habían intentado y habían tenido pérdidas y/o fracasos en sus embarazos, o simplemente no llegaba el momento tan deseado por x motivo, entiendo perfectamente sus temores o frustraciones, yo misma tuve que orientarme, escucharme y ayudarme por esta misma razón. 

Ser madre a esta edad es un poco difícil. Cuando acudimos a la consulta médica nos lo explican, la edad no nos favorece, nuestros óvulos empiezan a envejecer. Aunque nuestro útero se mantiene en condiciones de poder anidar a un nuevo ser no dejan de aparecer las dificultades y nos hacen tomar conciencia de las posibles complicaciones. 

Aún con todo ello, estamos dispuestas a pagar el precio, hay algo innato en nuestro interior respecto a la maternidad, quizá un espíritu maternal que tenemos como un regalo de la vida. Ante esto, no podemos dejar de soñar, de luchar y tratar por todos los medios de realizarnos como madres, no podemos perder la guerra sin siquiera haber empezado a luchar, lo último que podemos perder es la fe y la esperanza. 

Podemos recurrir a la ciencia, hoy en día hay métodos y estudios que te ayudan a concebir, digo la fe y esperanza, porque también he visto mujeres que después de muchos intentos y fracasos al final lograron sus deseos, le llamamos milagro de Dios. 

En este artículo, quiero compartir mi experiencia personal respecto a cómo me sentí de desilusionada, frustrada, llena de ira y mucho dolor por ver lejos mi deseo de volver a ser madre, esta experiencia me hace comprenderte si estás pasando por lo mismo que yo. 


Cuando era apenas una joven deseaba tener 2 o 3 hijos, pero por cuestiones de la vida me quedé paralizada con mi primer hijo, lo tuve a los 21 años, por su puesto, un hijo muy soñado, deseado y esperado. Por fin, me había realizado como madre, fue el regalo más precioso que el cielo me envió, cambió mi vida por completo como casi en todas las madres, hasta el día de hoy siempre ha sido mi inspiración y mi motivación para superar muchos dilemas con los que tuve que enfrentarme en el día a día, estoy feliz de ser mamá, ahora de todo un joven. 


Al mirar las dificultades de la vida desde otra perspectiva, decidí no tener más hijos, anule el deseo de mi corazón por la venida de otro bebé, hasta que hace 4 años el deseo volvió a resurgir desde las profundidades de mi alma. Es entonces que decido no evitar un nuevo embarazo, mi marido y yo lo hablamos y nos preparamos ilusionados por esta oportunidad de ser nuevamente padres. Mi primer hijo ya había cumplido 15 años, hablé con él para hacerle participar sobre los nuevos planes. Para los hijos es importante que los padres les hagan participar o cuenten con ellos respecto a cambios familiares, decisiones o planes como desear o esperar un nuevo integrante en la familia. Al inicio no le pareció la idea, un hermano con tantos años de diferencia supondría que él también tendría que involucrarse en el cuidado del bebé y muchas cosas cambiarían, no deja de ser una preocupación para ellos, esto afecta a padres e hijos, y por los años que habían pasado desde mi primer embarazo, pondría en riesgo mi salud y el del bebé, es evidente que a un adolescente le costará comprender y asimilarlo, terminó aceptando e ilusionándose. 


Hace 3 años empecé a sentirme mal, empecé a tener dolor de cabeza, náuseas, malestar físico general, no lo relacioné con un embarazo, estaba en una época de mucho estrés, fue un año laboralmente intenso , sentirme mal era normal bajo estas situaciones, los malestares no cesaban, tuve que acudir a mi médico habitual, inmediatamente me hicieron la prueba de embarazo, salió positivo ¡Qué felicidad!  sería madre por segunda vez. Mi marido y yo lo esperamos con mucha ilusión, fueron las semanas estupendas de embarazo, aunque con unos malestares típicos del primer trimestre que no son nada agradables; además, por los tantos años que transcurrieron desde mi primer embarazo, había olvidado. Llegamos a las 11 semanas de embarazo, me empiezo a preocupar por unas pequeñas manchas de color marrón oscuro, no tengo dolor ni hemorragias, dejó pasar un día y al día siguiente se repite lo mismo, decido acudir a urgencias, me realizan las ecografías, confirman que el embrión es pequeño para las semanas de gestación  y me dicen que espere unos días más para ver si crece y hay mejoras. Hubieron casos similares, que en el transcurso de los días el feto alcanza la normalidad, espero 4 días y acudo a mi revisión habitual, me dan la noticia que la situación no mejoró para las 11 semanas y 4 días de gestación, imagina cómo nos sentimos. Regresamos a casa destrozados, espero 1 día más y vuelvo a manchar en una mínima cantidad, me voy a urgencias, me hacen todas las pruebas y me dicen que se trata de un embarazo anembrionario.


Me dan opciones para poder expulsar al embrión que dejó de crecer, fue una decisión difícil de asimilar. Mi marido y yo no entendíamos que nos estaba pasando y por qué había ocurrido esto, así empezamos nuestro proceso de duelo.


 Cuando estas cosas ocurren, te pasan por la mente un sin fin de pensamientos negativos y la culpa intenta apropiarse de ti, quizá no te cuidaste lo suficiente, no te alimentaste bien, tal vez uno de los dos tiene problemas que impiden que un embrión no llegue a desarrollarse con normalidad.… así, la lista va en aumento. Déjame decirte que nada de eso es cierto, no eres culpable, no tienes el control de las cosas que suceden en la vida, simplemente suceden y ya, a veces hacerse tantas preguntas intentando encontrar respuestas correctas empeora nuestra situación,  ni los médicos saben explicarte exactamente lo que sucede, te pueden dar posibles causas como: la edad que en la mayoría de los casos no está a nuestro favor a partir de los 35 años, los óvulos envejecidos no tienen la misma fortalece para que el embrión continúe desarrollándose, el estrés y muchos otros factores, a la vez ninguna con exactitud.


¿Qué hacer frente a esto? 

  • Sé paciente contigo misma para que tu proceso de duelo siga su curso, el tiempo es sabio y cura las heridas, incluso tenemos derecho a sentirnos así, eso no es malo, también debemos trabajarlo y esforzarnos por superar la pérdida. 
  • En caso que esto empeore, busca ayuda profesional, acude a terapias que te ayuden a curar estas heridas.
  • Cuenta con la familia, siempre y cuando no te presionen a salir de este estado lo antes posible, seguramente querrán llenarte de consuelo. Cada persona vive su duelo de una manera distinta y eso hay que respetarlo, en caso que haya algo que te moleste de sus consejos o comentarios, sincérate y hazles saber tu enfado. 
  • Háblalo con tu pareja, ambos estáis sufriendo, es importante el apoyo y comprensión mutua. 
  • Habla con tus hijos en caso de tener hijos, hazles saber cómo te estás sintiendo y que esto afecta a todos, no podemos aislar a nuestros hijos de la realidad que estamos viviendo, aunque sean muy jóvenes lo entenderan. 
  • No te presiones por quedar embarazada inmediatamente, debes esperar un tiempo, tu cuerpo también necesita reponerse. Los profesionales de la salud aconsejan esperar a partir de los 6 meses para adelante hasta que te encuentres bien tanto a nivel emocional, familiar y físico. 
  • Mima tu cuerpo, aliméntate bien, cuida tus rutinas de sueño y el ritmo de vida. 
  • Sal de paseo o de viaje, invita a tus amigas, aquellas expertas en escuchar más que aconsejar, probablemente sólo quieras hablar y desahogarte.
  •  Inicia un nuevo curso, quizá retomar estudios aparcados por ahí.
  • Ocupa tu mente con actividades que te ayuden a salir de la pérdida. 
  • Cuando esto pase, tu cuerpo lo sabrá y en algún momento tendrás la fortuna de quedar nuevamente embarazada.
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El Consejo de un Padre

 

“Los consejos de los padres siempre quedan en la memoria de los hijos”

Tenía 13 a 14 años cuando mi padre me dijo: ¡Ve adelante!, ¡Nunca te dejes vencer!, ¡Sé la mejor en todo!, ¡No te quedes atrás!, ¡si tienes que cruzar el océano, cruza y persigue tus sueños!

Él, no quería que yo fracasara, podía sentirlo y ver a través de sus ojos, fue el único modo de  hacerme comprender que en la vida habían momentos difíciles, podría encontrarme con adversidades, situaciones complicadas y cualquier decisión que tomase tendría una consecuencia ya sea buena o mala.

Pensó que no le prestaba atención, en aquel momento mis oídos filtraban sus buenos consejos, que directamente se almacenaron en el disco duro de mi memoria y fue lo que siempre cargué en mi bolsito de mano, hasta el día de hoy me acompaña.

Creí en sus palabras, con certeza lo decía. ¿Cómo no creer, si hablaba con tanta seguridad?

Probablemente ya ni se acuerde de aquella conversación que tuvimos en medio de su desesperación. Como padre se sentía fracasado, intentando ver sus errores cuando las cosas en casa no salían como él lo deseaba o como él nos había enseñado, cuando se vio defraudado por la confianza que rompimos.

Los hijos no siempre aprendemos de los buenos consejos. Cuando somos muy jóvenes deseamos experimentar por nuestras propias fuerzas nuestra caída.

En esos momentos no imaginamos el dolor que les podemos causar y lo frustrados y decepcionados que ellos se pueden sentir, probablemente algo parecido estes  pasando con tus hijos, podrás comprenderlo mejor.

Las palabras de mis padres fueron las que siempre me acompañaron, y gracias a aquella conversación recorro el camino de la vida luchando para conseguir lo que deseo, Dios nunca me abandonó y me da la fuerza que necesito para vencer los obstáculos o adversidades.

Aprendí a recoger con mis propias manos las piedras que estorban mi camino y las tiro al lugar que les corresponde y continuo mi viaje, eso lo aprendí de mis padres, aprendí  a perseverar.

¿Cuándo lo puse en práctica?

Según maduraba y según las experiencias me enseñaban.

¡Dios bendiga a mis amados padres!

Si crees que tus hijos no te escuchan cuando desde el fondo de tu corazón les hablas, en algún momento de su vida lo recordaran, no desanimes, no pienses en lo peor. Las semillas buenas que sembraste desde que ellos nacieron, a su tiempo darán sus frutos.

Hablando con un Adolescente

En el colegio y en el Instituto seguramente ya habéis escuchado todo lo relacionado con la adolescencia, ¿verdad?  ya sabéis los cambios que os irá ocurriendo hasta que alcancéis la madurez. La adolescencia es una etapa complicada, se habla sobre la rebeldía, la edad del pavo, los gustos, influencias, la música, los amigos… es una etapa un poco difícil que todo ser humano debe pasar. Unos necesitan de más ayuda, tolerancia, paciencia y orientación, a diferencia de otros que lo sobrellevan bien. ¡

Vuestros padres ya lo han pasado, y cada uno tiene una experiencia particular de cómo ha vivenciado su adolescencia y ha superado ciertos obstáculos e incomprensiones. En teoría podéis tener toda la información que queráis referente a esta etapa, eso es muy bueno, informarnos nos ayuda, pero a la hora de la verdad os falta mucho por aprender y sobre todo por conoceros a vosotros mismos.

Llevar a la práctica los consejos de los padres, profesores o la familia para prevenir ciertas situaciones a veces es complicado. En esta etapa de nuestra vida, muchos(as) de alguna manera quisimos descubrir cosas, aun sabiendo que eran peligrosas, en ocasiones metimos la pata, lamentablemente aprendemos por dolor que por amor.

La madurez será valorada por vuestras acciones, a través de vuestras actitudes y comportamientos, y en cómo encaráis las consecuencias de dichas acciones, sobre la responsabilidad de llevar vuestra vida.

Os voy a explicar cómo va esto…

Después de haber vivido una etapa placentera de cuidados, mimos, arrumacos y comodidades durante vuestra infancia, crecer implicará asumir más responsabilidades, pero esas responsabilidades que debéis asumir algunas veces vendrán acompañadas de rebeldía, desobediencia y muchas ganas de cuestionarlo todo, supondrá enfrentamientos con vuestros padres, en gran parte va depender de vosotros sobre llevar de la mejor manera vuestra adolescencia,  no podéis olvidar que a vuestros padres les debéis respeto y obediencia.

Es una etapa que padres e hijos tenemos que aprender a lidiar con cada circunstancia difícil que nos encontremos, no sólo es responsabilidad de vuestros padres que os comprendan, también de vosotros que comprendáis a vuestros padres.

Las demandas por vuestra independencia, vuestra privacidad, el desapego de vuestros padres, las elecciones de vuestras amistades, los gustos particulares en cuanto a la moda y a la música, les deja preocupados. Este cambio repentino y esperado a la vez deja confundidos a todos los miembros del hogar, los padres siempre querrán verlos como sus niños(as), no porque lo sean; sino porque os aman y ese proceso de desapego les cuesta y los entristece, les llevará tiempo asumirlo y al final terminarán asumiéndolo.

Vuestros padres ya pasaron por todo esto durante su adolescencia, probablemente no fue igual, las generaciones van cambiando y las necesidades son mayores. No es solo responsabilidad de los adultos entenderles, sino también vuestra.

Durante este periodo sentiréis no solo los cambios físicos que son muy notables en chicos y chicas, sino también los cambios psicológicos, algunas veces estaréis muy sensibles, de mal humor e insoportables, pero no por eso vuestros padres y profesores están obligados a aguantarles y comprenderles. Vosotros también debéis poner de vuestra parte para saber controlar vuestras emociones y temperamento.

También sentiréis maripositas en el estómago cuando veáis  a un chico/chica que os guste, no hay ningún problema que os guste, pero no es el momento aún; todo puede esperar, todo tiene su tiempo, no queráis anticiparos al tiempo, no es necesario querer comerse el mundo anticipándose a cosas que requieren madurez emocional, los gustos pasan cuando no pensamos constantemente en ello.

El hecho que estáis creciendo, no quiere decir que los padres estamos en la obligación  de comprarles a nuestros jóvenes adolescentes lo que se les antoje o ceder a vuestros caprichos.

Si sois adolescentes obedientes, esforzados, responsables como hijos, como estudiantes, seguramente que vuestros padres encantados sabrán compensarles sin necesidad de pedir nada, ¡claro! Siempre y cuando, ellos cuentan con esos recursos. Muchas veces es más valioso un gesto cariñoso que un detalle material.

Cuando vuestros padres os dan consejos repetidamente hasta parecer cansino lo hacen porque tienen miedo que cometáis errores que los pueda llevar a la destrucción. Para evitar tal situación, basta demostrarles con buenas actitudes que sois inteligentes, que sabéis escuchar y poner en práctica sus consejos.

Cuando estéis enfadados, respirad tres veces para relajaros, daros una buena ducha, escuchad una música que os anime, siempre será una buena salida que levantar la voz o gritar a vuestros padres y ofenderles, eso sólo demuestra que aun estáis siendo niños.

En los cambios sociales, seguramente tendréis curiosidades por los grupos y nuevos amiguetes, pero aprended a escoger amistades que os aporten positivamente y que no sean mala influencia. Cada uno elige el amigo que desea y es dueño de sus decisiones. Nadie os puede obligar hacer cosas que os perjudique y ponga en riesgo vuestra vida o vuestra salud, nadie les puede obligar. Todo lo que hagáis tendrá una consecuencia ya sea buena o mala, dependerá de lo que hagáis y elijáis.

Si os encontráis con supuestos amigos que les obligan o chantajean a hacer cualquier cosa que no es buena o que les hace sentir mal, no son amigos, es mejor salir corriendo de ahí y abandonar a ese tipo de personas. No tengáis miedo de contarlo a vuestros padres, profesores o alguna persona adulta en la que confiáis y que os pueda ayudar.

Confiar y contar a alguien lo que nos pasa, aunque nos amenacen para no hacerlo, no es cobardía; todo lo contrario, estáis siendo valientes.

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