Decálogo de un Adolescente

 

No me critiques ni me juzgues por mi apariencia.

Quiero ser mayor y niño/a a la vez, me siento confundido/a

El hecho de que no te escuche, no quiere decir que no quiera obedecerte, ni yo mismo/a sé lo que me pasa.

Desear sentirme mayor como un adulto, no quiere decir que no necesite tus abrazos, tus mimos y las palabras de un “Te quiero hijo/a”

Deséame lo mejor y bendíceme en vez de decirme que soy un vago, que no hago nada, que no llegaré a ningún lado.

No me compares contigo ni con nadie, estoy intentado encontrarme y saber quién soy.

Necesito que me escuches y no que me grites o me reclames constantemente.

A veces quiero un amigo/a y no un padre/madre que constantemente cuestione mi forma de actuar, sólo que me escuche. Sé que no puedes ser mi amiga/amigo, pero puedes intentar comprenderme.

Pregúntame cómo me siento y por qué estoy así, y no me eches en cara el mal humor que tengo.

A igual que tú papá/mamá, yo lo paso mal, tus consejos los llevo en mi mochila y un día los sacaré y pondré en práctica, por hoy están en el armario.

Reconozco que las normas y los límites son buenos para mí, tus enseñanzas no son en vano.

Tenme paciencia por favor, yo también os amo.

Tu hijo/a.

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