LA CONVERSACIÓN DE UNA MADRE CON SU HIJO

 

Muchas veces es difícil contestar las preguntas que los hijos nos hacen. Desde la sinceridad y dependiendo de la  madurez que hayan alcanzado, es importando aclararles las dudas que tengan.

En el mundo existen miles de mujeres y hombres que parten de su tierra buscando un sueño y probablemente toman  la decisión  más dolorosa al dejar  a su familia.

¿Mamá, cuando hay una separación, sólo los padres se quedan sin hijos?

-Las mujeres también cariño mío.

¿Una madre y un padre sufre lo mismo por no estar con sus hijos?

-Si te ama, sí. El dolor por no estar con un hijo que se ama y se echa de menos a diario no tiene género, no importa si es mujer u hombre. Se sufre, se llora, se siente la soledad, la derrota y la frustración al estar lejos del hijo que amamos.

¿Por qué te fuiste y me dejaste?

– Porque buscaba un bienestar para todos, pensaba en tu futuro y sin darme cuenta te estaba negando tu presente, pensé que el tiempo sería mi aliado, me marchaba a otro lugar por un corto tiempo, pensé en volver pronto para estar a tu lado y el tiempo pasó como si fuera una noche y me perdí lo mejor de tus días.

-Mamá, pudiste regresar y quedarte conmigo.

– Para cuando quise ya no dependía de mi querer, las cosas habían cambiado, importabas tú, te hacías mayor, pensabas y entendías las cosas mejor que antes, amabas mucho a tu papá, no fui capaz de arrancarte de sus brazos. Ambos se tenían el uno al otro, hacían  un buen equipo, tu papá estaba siendo un buen maestro e instructor, te había enseñado a amarme aunque yo no estuviera contigo. Yo, podría seguir soportando tu ausencia, pero tú no podrías estar lejos de él, no era justo ponerte en una situación de elección. Así que pensé en seguir soportando mi dolor, durante todos estos años tu amor ha sido mi antídoto perfecto.

¿Y por qué dejaste a papá? ¿A caso no le amabas?

– ¡Claro que le amaba!, nadie que ama a alguien cree que ese amor un día va terminar. Simplemente en el mundo de los adultos muchas veces surgen problemas, nos falta el dinero, el trabajo, pensamos de distinta manera y no llegamos a acuerdos y así nos vamos equivocando tratando de solucionar las cosas a nuestra manera.

– Al no saber solucionar nuestras diferencias y no saber cómo lidiar con nuestros problemas, vimos que lo mejor era caminar solos, cada uno tenía que emprender su propio viaje, en este viaje tomamos rumbos distintos.

-Pero yo ya existía…

– Sí, cariño. Al no poder compartirte por la distancia, vi que lo mejor era que te quedaras con tu papá ya que te amaba igual que yo. Él también aprendió a cuidar bien de ti.

– Muchos años de mi vida he llorado al no poder tenerte conmigo, nunca me rendí y creí rotundamente que un día estaría contigo aunque fueras mayor. Creí en ti, en tu bondad y en la generosidad que había en tu pequeño corazón.

– Mamá, yo igual te amo.

– Gracias mi amor por tu amor y por comprenderme. Tú me enseñaste a ser fuerte, vi tu fuerza interior que ha sigo mi motivación para seguir adelante.

-Gracias por enseñarme con tu amor y por aprender a vivir sin mi y seguir amándome.

-Mamá no quiero que vuelvas a llorar por mí, estoy bien.

– No volveré a llorar de dolor, cariño. Lloro de alegría, por el niño en el que te has convertido

– Sé que estarás bien.

-Mamá, gracias también por amarme. Me esforzaré por que te sientas orgulloso de mí.

– Ya me siento orgullosa de ti, mi amor. Sé bueno con tu papá y obedécele en todo.

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