No parar, no significa que no debas ir con lentitud

¿Cuántas veces has experimentado en primera persona el estrés de la rutina?

A menudo estamos en automático, que si el trabajo, la familia, los problemas de casa, los hijos, las responsabilidades, etc, etc, etc. El tiempo pasa e incluso no nos damos cuenta que con el ir y venir también se nos va el disfrute de la propia vida. Notamos un cansancio físico, y si existe este cansancio, también aparece el emocional que es el primer indicador de la aparición del estrés. 

Si has sufrido estrés, sabrás que no es nada agradable, te roba la paz, la tranquilidad y cambia tu temperamento, incluso puedes llegar a convertirte en una persona llena de amargura en el alma, exigente, negativa y tóxica, no sólo te dañas a ti misma, sino a los que están cerca de ti.
Es bueno seguir caminando, continuar siempre y no parar nunca; pero, existe un pero, hay momentos en que debemos ir más lento, no significa que paremos en el camino, simplemente que bajemos el ritmo a nuestro caminar para tomar cuidado en nosotras, en nuestro cuerpo, en lo que pide nuestro ser. Si no caminamos lento, será difícil detectar señales que el cuerpo nos envía cuando necesita que nos cuidemos. Cuando no relentisamos nuestros pasos de la vida diaria, ya nos hemos infectado del estrés. 

  • Desconecta de la rutina y la monotonía diaria. Sal a dar un paseo, correr o apúntate al gimnasio. 
  • Revisa tu alimentación. ¿Realmente estás comiendo sano? a veces, por el poco tiempo que tenemos, comemos lo que encontramos en el camino y no examinamos si estamos alimentándonos equilibradamente y si eso que comemos es sano y bueno para nuestro cuerpo. Tener buena salud es muy importante, puesto que en el trabajo y en casa rendimos mejor. 
  • Analiza tu niña interior. Mímate, quiérete y pregunta a tu yo interior si está satisfecha con todo lo que le estás proporcionando. ¿Qué le hace falta? Quizá relajarse, ver una peli, leer un libro tranquilamente sentada en el sofá o el banco de un parque sin pensar en esa presión de todo lo que nos falta por hacer, esto solo nos agobia. 
  • Relacionate más, sal con tus amigos, aquellos que te hacen reír y tu a ellos, con los que compartes momentos emocionantes que te hacen olvidar que la vida no sólo es trabajo, aquí y allá.
  • Visita a la familia que te echa de menos y conoce gente nueva. 
  • Si deseas busca huecos para viajar, entiendo que significa un gasto extra y algunas veces no nos podemos permitir. Parte del disfrute de la vida es administrar correctamente nuestras finanzas y hacer que ello llegue para poder darnos ese gusto. 

Busca ayuda y asesoramiento profesional, esto no quiere decir que la ayuda es simplemente porque nos sentimos mal, a veces necesitamos hablar y desahogarnos con profesionales que nos puedan indicar correctamente el recorrido a seguir.

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