ORGULLO DE SER MADRE

¿Alguna vez escribiste un poema, una carta de madre para tus hijos?

Algunas mamás o papás lo hacen y según van creciendo sus hijos les leen las  veces que sean necesarias, es un detalle que ayuda  a estrechar los vínculos de amor entre padres  e hijos y sobre todo que aprendemos  a expresar nuestros sentimientos con libertad.

Al saber de tu existencia dentro de mí, mi corazón empezó a palpitar y palpitar más de la cuenta.

Qué maravilloso experimentar ese amor de madre que cambiaría por completo mi vida.

Reconozco que no ha sido nada sencillo aprender a cuidar de ti y educarte. Muchas veces lloré de la frustración por no conocer tus necesidades para poder calmar tu llanto.

Perdóname hijo mío por descuidarte en algunas ocasiones y por mantener mi cabeza ocupada de pensamientos de preocupación y ansiedad. Y por perderme momentos que no volvieron al dedicar más tiempo al trabajo o a los estudios.

Perdóname por creer que gritándote te estaba educando, por castigarte cuando intentabas llamar mi atención al no sentirte amado.

Perdóname por creer que aún mayor ya no necesitabas de mi tiempo y de mis cuidados. Buscaste refugiarte en los amigos y sin embargo tu alma a gritos pedía un poco más de mi tiempo y de amor extrañando los momentos de tu infancia.

Cada etapa de tu vida ha sido para mí un verdadero reto, algo nuevo que debía enfrentar con sabiduría, y aun así me equivoqué un montón de veces.

Siempre serás mi hijo(a) amado(a), al que con amor de madre miraré por el resto de mis días.

No sólo fue el trabajo mío como madre, también el tuyo como hijo(a). Me enseñaste a calmarme en medio de la tempestad, eres mi inspiración y mi mayor motivación.

La fuerza que algunas veces me falta por las circunstancias o adversidades de la vida me la brindas tú a través de tu mirada, de tu inocencia, de tu juventud y de tu amor. En esas situaciones me doy cuenta que me sigues mirando y considerando como la heroína de tu historia, la protagonista de tus relatos y te conviertes en la mejor terapia que calma mi corazón apagado.

Enséñame hijo(a) a dejarte ir un día, porque el solo pensar e imaginarte lejos de mí, me duele el corazón de tristeza.

¿Cómo evitar ese dolor?

No me digas que es la ley de la vida, que ya eres mayor y ya te crecieron las alas para emprender tu propio vuelo.

Soy tu madre y lo seré mientras viva y tu seguirás siendo mi hijo(a). Sé que debo aprender a soltarte, a desprenderme de ti, mientras llegue ese momento déjame disfrutar de tu compañía, de tu tiempo y de tus momentos buenos y malos.

Gracias por tu amor, por enseñarme a ser tu madre y por aceptarme como soy.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *